lunes, 29 de junio de 2009

MUERTE EN LA CALLE 22

Ella no murió
como el tango de Piazzola
a las 5 de la madrugada
Ni tampoco como el torero de García Lorca
a las 5 de la tarde

Ni fue en Buenos Aires
ni en un ruedo de España
Tampoco se puso como manta
todo el alba
ni bebió el último whisky
o baíló como Mina el último tango

Ella murió lenta y gradualmente
en Santiago de Chile
a pleno sol
a las 12 del mediodía
llevando portaligas negros
en medio del hormiguéo de céntricas calles
el vocéo del periódico y la lotería
frente a una cabina telefónica
cuando su Romeo Judas
clavara como una daga su moneda matrimonial

Ella expiró previo llorar 7 noches
por las callejuelas,
microbuses,
bajo los frescos de la catedral
y el gemido del órgano

Y al igual que el Nazareno
resucitó el 3er día
pero en una cama
completamente desnuda
con los muslos abiertos
el pubis palpitante
y portando en su mano una nueva antorcha.

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